Encuentros para compartir saberes.

Hay palabras que llevan consigo una forma particular de hacer las cosas.
Filandón es una de ellas.
La palabra está vinculada a una antigua tradición del noroeste de la península, especialmente de León, Asturias y la Galicia oriental. Su origen se relaciona con el latín filum, que significa «hilo», y con las palabras hilar, filar y filazón, todas ellas relacionadas con el acto de hilar.
Un filandón era una reunión que tenía lugar principalmente durante las largas noches de invierno. Las personas se reunían para hilar lana o lino y, mientras trabajaban, hablaban, contaban historias, compartían conocimientos, aprendían unas de otras y comentaban lo que ocurría en su comunidad.
Con el tiempo, la palabra también pasó a utilizarse para referirse a la propia reunión.
Nos interesa esta forma de entender un encuentro: hacer algo juntos mientras compartimos conocimientos, historias y experiencias.
De ahí nace Filandón.
Filandón es una serie de encuentros organizados por época alrededor de la cerámica, el territorio y las personas que lo habitan.
En cada uno trabajaremos con arcilla, aprenderemos técnicas y procesos cerámicos, conoceremos otros oficios y formas de hacer, exploraremos el entorno y tendremos tiempo para conversar y compartir.
La cerámica es nuestro punto de partida porque es nuestro oficio.
A través de ella, también queremos acercarnos al territorio en el que vivimos, a sus materiales, a sus formas de hacer y a los conocimientos que han pasado de unas personas a otras.
No hace falta tener experiencia previa con la cerámica. Tampoco es necesario venir preparado para enseñarnos nada.
Cada persona puede participar desde lo que ya sabe, desde aquello que le interesa o simplemente desde las ganas de aprender y hacer.
Ese intercambio es especialmente importante para nosotros: no queremos que el conocimiento fluya en una sola dirección.
Además de aprender sobre cerámica, también queremos aprender de las personas que participan.
Por eso cada Filandón será diferente.
El lugar, el tema, las actividades y las personas cambiarán, pero siempre habrá un mismo punto de partida: la cerámica como una forma de hacer, observar y compartir.
Queremos crear encuentros pequeños, tranquilos y participativos en los que haya tiempo para aprender, trabajar con las manos, explorar el entorno y conversar.
Hemos llamado a estos encuentros Filandón porque parde del significado de esta palabra recoge lo que queremos que ocurra en ellos: hacer con las manos, conversar, compartir conocimientos y aprender unos de otros.